Entendiéndonos

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martes, 12 de julio de 2016

Hacia el planteamiento de la epistemología de la masculinidad: un asunto de Fuerza Mayor


Por: Natalia Aguilar y Elena Vindas
 

 ¿Desde qué momento nos supimos hombres o mujeres? ¿Desde cuando nos supimos padres o madres, esposos o esposas, hijos o hijas? ¿En qué momento nos supimos seres humanos?

Sin tener una respuesta exacta a esas interrogantes, una cosa si es cierta: biológicamente, desde siempre, hemos sido humanos. Lo demás ha venido después. Nuestra anatomía ha definido nuestra identidad de género y con ello, todo ese conjunto de roles, acciones y valoraciones que como hombre o mujer debemos tener.
El machismo, patología del patriarcado, ha afectado a las mujeres y su rol dentro de la sociedad, pero pocos se han cuestionado qué ha pasado con los hombres,  también parte de este colectivo. En el año 2014 se estrenó la película sueca Fuerza mayor, que trata precisamente sobre esta cuestión.
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Fuerza mayor, dirigida por Ruben Östlund, trata sobre una familia, que estando de vacaciones en Los Alpes Franceses, se enfrenta a una avalancha. Al momento de la avalancha -cuando toda la familia desayunaba plácidamente- el padre sale corriendo, dejando atrás a sus hijos y esposa. El resto de la trama se desarrolla a partir de este acontecimiento, ya que se cuestiona la figura del hombre -padre y esposo- como protector que abandonó a su familia para salvarse. Así pues, la avalancha además de haber sido un fenómeno natural, es sumamente simbólica: a la familia le cayó la avalancha del Patriarcado.
La película se desarrolla entre discusiones, reclamos, llanto, dolor, confusión y un sentimiento de querer formar parte del bando del personaje del padre-esposo. ¿Por qué salió corriendo este personaje? ¿Bastaba esa sola acción para catalogarlo como un jefe de familia fallido? ¿Por qué no se quedó protegiendo a su familia¿ Por la fuerza mayor.
"Según estudios del comportamiento, ante una situación de peligro imprevista, los hombres tienden a seguir su instinto de supervivencia e huir, y las mujeres a permanecer para proteger a sus allegados". (Carlos Loureda, 2015)

Por esta razón, es válido plantear que el hombre reaccionó no como un mal padre, si no como un ser humano, como lo hubiera hecho casi cualquier otro hombre en su lugar. En estos términos, la película problematiza de una manera bastante verosímil las situaciones que a diario tienen que enfrentar los hombres en relación con la masculinidad que le ha sido impuesta.

A ellos -igual como a nosotras se nos impuso ser mujeres- se les enseñó a ser hombres y a comportarse como tal. Nada más de imaginarse vivir en una sociedad que castiga a un hombre que llora o que siente miedo, es algo que desconcierta, pero que pasa a diario. Las víctimas del patriarcado somos todos, mujeres y hombres por igual. 

Uno de los temas principales sobre la construcción social de las masculinidades ha sido el concepto de "masculinidad hegemónica". Ésta se ha vinculado con determinadas conductas -mal comprendidas como características del ser masculino- como son la violencia de género, violencia entre pares y  único proveedor. Este modelo hegemónico genera consecuencias en los procesos de socialización de niños, jóvenes y adultos hombres. Lo cual conlleva a aprender y aprehender conductas de poder sobre las mujeres; que no son intrínsecas e inherentes al ser masculino.

Por ello, consideramos, escencial analizar el tema de nuevas masculinidades desde el aprendizaje ya que desde la educación se puede profundizar cómo se adquieren estas conductas. Además, se puede intervenir desde los primeros espacios de socialización secundaria. Imponer la masculidad hegemónica es un elemento negativo en los centros de aprendizaje. Es necesario abrir espacios de debate comunitario para hacer visibles los referentes masculinos del patriarcado - desaprenderlos- y reconocer nuevas masculinidades para así lograr equidad educativa.

Es pertinente -desde la Educación No Formal- fomentar masculinidades alternativas en las escuelas y en otros espacios de aprendizaje. Freire  en su obra Pedagogía del oprimido expone ciertos factores que permiten estructurar dicha alternativa. En este tenor, el autor habla de una educación que sea capaz de contribuir a la transformación social y a la liberación de los sujetos más oprimidos.
"El liderazgo revolucionario, comprometido con las masas oprimidas, tiene un compromiso con la libertad. Y, dado que su compromiso es con las masas oprimidad para que se liberen no pueden pretender conquistarlas, sino buscar su adhesión para la liberación". (Freire, 2003)

La avalancha del patriarcado contiene no sólo víctimas femeninas, también, afecta a los hombres, en en el sentido, que ha catastrado al hombre en terminos de sentimientos y lo ha  obligado ha pensarse en el único proveedor de bienes y el que tiene que proteger a capa y espada a su familia. Y cuando no lo hace lo rechazamos, lo tomamos por mal, lo juzgamos y le tachamos de poco hombre por querer pensar en sí primero antes que en los demás. 

 ¿Cuál espectador querermos ser: el/la que se sorprende y juzga o el/la que deconstruye y trabaja en crear nuevas masculinidades de la mano con el feminismo para así crear un mundo mejor?
   

Bibliografía Consultada:

 Freire. P. 2003. Pedagogía del oprimido. Madrid: Siglo XXI.






2 comentarios:

  1. Este punto de vista de las victimas del patriarcado me parece realmente importante, porque ha sido muy invisibilizado. Y es que con el patriarcado todos somos victimas, inpependientemente de nuestro sexo, de nuestro género o de nuestra edad, todos hemos visto violentada nuestra forma de expresarnos, comportarlos, de sentir, de hacer y hasta de querer. Luchar contra el sistema no es fácil, y más cuando implica esta magnitud, debemos ser capaces de ver más allá de lo que quieren que veamos y además de eso, debemos luchar para que esto "nuevo" sea escuhado y respetado.

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  2. El tema de la construcción de género, ha tomado fuerza en los últimos tiempo buscando analizar las situaciones que viven tanto hombres como mujeres que les genera discriminación.

    Se ha enfocado mas en la mujer; sin embargo retomando la idea plasmada en la entrada del blog lo que viven los hombres desde el patriarcado también merece atención y entendimiento.

    Si bien es cierto el patriarcado genera una relación de poder; también impone deberes a los hombres que deben ser cumplidos ante la vista de la sociedad.

    Como hombres y mujeres podemos apostar por una equidad real en la que la expresión de la identidad y el cumplimiento de tareas se enfoquen en las características personales no la idea de si es hombre o mujer.

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